domingo, 4 de diciembre de 2011
yo no sé muy bien que es lo que quiero decir, tan sólo siento la necesidad de escribir, tristes párrafos cargados de amargura, qué ciencia, qué sociedad, qué amor, qué pasión. Qué es lo que motiva al ser a pensar, qué nos motiva a enredarnos en una serie de paradigmas complejos y diversos, estructuras semióticas que envuelven el pensamiento, y que a la vez lo son, pero si yo no sé nada de eso mijito, si la vida es simple, ser un cauro chico, crecer, casarse tener hijos, criarlos, y envejecer, básicamente eso, el lujo de pensar, de cuestionarse, de crear es pa' los que tienen tiempo y plata, lindo binomio, cómo si la creatividad para críar a un hijo sin plata no fuese un desarrollo intelectual también, o quizá eso quiere pensar mi mente que está repleta de ideas pseudoburguesas que no puedo obviar, la crianza, la vendita crianza, la vendita socialización, y todas esas cosas que te enseñan, te enseñan cuando entras a tu sabes qué, si al fin y al cabo cada cual tiene su propia experiencia, su propia lectura, y todos somos casí tan parecidos, o quizá no, quizá si somos diferentes, y todas esas preguntas de adolescentes que nunca pude responder por miedo a cerrar los capítulos que dejé abiertos, abiertos pero con experiencias continuas, continuas que siguen sin cesar, y si la imagen violenta de una viólación no te de deja dormir es porque sientes empaticamente lo que allí fue robado, robado porque alguien hurto la seguridad de un otro, ese otro que se compone de lo que creemos, de lo que pensamos que somos, pero en verdad ese otro es lo qe buscamos, lo que nos falta, lo que nos sobra, lo que nos molesta. Eso quizá si es importante, mucho más que está ridicula nota que he escrito-sin-parar-sin-pensar, más allá de seguir las pulsaciones que mueven a mis dedos tocar el teclado presionar-lo y escribir, escribir sobre lo que no sé, sobre lo que siento, sobre esto y aquello, escri-bir. Así son las cosas, y tengo el tiempo, el tiempo para hacerlo, aunque no me lo han ensañado así, debería, deber-ía. Deber. así no má, o quizá mañana pueda despertar con una sonrisa eterna que me diga que escucho a todos quienes quiero, a todos, a la vez, a cada uno de ellos que son los que quiero... lo que quie-r0 escuchar y sentir. Agonía eterna de un problema no resuelto, pero que lo haga la ciencia, yo para estas cosas, solo sigo trabajando..
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